miércoles, 1 de octubre de 2014

01

Yo quise a Malasaña
quise sus bares llenos de parroquianos
de semana y media de duración.
Donde no había lugar
para el dogma.
Quise a sus mujeres
con alfileres en las venas
y a sus novios de largas cabelleras
entre los sexpistols y el Camarón.
Quise su noche nebulosa
de vagos recuerdos
y estrepitosos despertares.
En un colchón desvencijado
junto a un negro puesto de crack.
Pero Malasaña,
Malasaña, la bella, la traidora...
nunca me quiso a mí.
 
 
 


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