viernes, 1 de agosto de 2014

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Robín Hood, no. Errol flynn rodeado del populacho. Siempre sonriente ante la adversidad. De semblante serio durante unos segundos. Los suficientes para confirmar la gravedad del asunto y lo insignificante del problema.

Del amor eterno, de la eterna búsqueda del amor eterno. Del baile de miradas y del deseo confundido.
Un cuerpo para el vicio y una mente para los negocios....en fin.




 

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