Cuando todos nos sentíamos
iguales, alguien invento la distinción.
Y ahí empezó la
fiesta: Príncipe en el suburbio, rata en palacio.
Hasta las mascaras
son trasparentes, cuando se trata de sinceridad.
Códigos y costumbres.
Yo no levanto el
meñique y cojo la copa con las dos manos.
Porque tengo ansía de
vivir... y así me bebo la vida.

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